sábado, 6 de abril de 2013

Blue, de Kiriko Nananan. Introspección y escondites secretos.

"Blue" es una palabra que en su significado inglés no sólo se asocia a un color, también a un estado de ánimo. Por eso cuando hablamos de tristeza, de melancolía y de sentimientos fríos la plasmamos en el papel, en canciones, o incluso en películas. 

Kiriko Nananan es una mangaka a la que le encanta contar las historias entre líneas, utilizando los espacios en blanco para definir los sentimientos de sus personajes: la desesperación, la tristeza, el querer esconderse del mundo y por supuesto la esperanza. 

Blue es su segunda novela, y en ella nos habla de cómo las almas se esconden cuando tienen miedo de enfrentarse a sí mismas. Nos cuenta cómo ocultar nuestros sentimientos y cómo buscamos esos lugares donde nadie más pueda encontrarnos, tanto los exteriores como los interiores.  

Dentro de este espacio azul vamos a encontrarnos a una adolescente en el instituto, sus miedos para pasar a ser adulta nos van a transportar a un mundo completamente íntimo. El mar es el telón de fondo para un escenario consumido por la impaciencia, las ganas de vivir y el terror a expresar lo que sentimos.


En realidad a cualquiera de nosotros puede pasarnos esto. ¿Quién no ha tenido miedo a decirle al chico/a que te gusta lo que sientes? ¿Quién no ha sentido la curiosidad de explorar los placeres más allá de lo deseable, de lo asumible? Siempre me he preguntado el por qué estas respuestas tardan tanto en llegar, y cuando lo hacen nos aplastan hasta hacernos sentir pequeños.

A Kayako Kirishima, la protagonista de esta historia, le asaltan las mismas preguntas, se siente igual que nosotros cuando damos este paso a la edad adulta. Una muchacha tímida que busca su lugar en el mundo, que no se atreve a expresar dentro de sí las respuestas, y mucho menos a plantearlas en voz alta. Su mundo se compone de matices blancos, sencillos y sus problemas le llenan hasta el punto de asfixiar su personalidad.

Todo cambia cuando conoce una alumna de su clase. Él carácter de su nueva compañera es su opuesto: abierta, dispuesta, amigable, alegre... Entre ambas se establece una amistad que va más allá de los convencionalismos, y juntas deciden experimentar y descubrir los placeres que nos brinda lo prohibido. Kayako Kirishima empieza a comprender entonces las posibilidades que existen más allá del instituto.

Recuperar el amor de juventud, perdido entre los recuerdos, y desgajar el precioso poema que Kiriko Nananan nos cuenta es toda una experiencia. Las líneas simples de sus dibujos, el minimalismo de su expresión y el vacío que llenan las palabras son los puntos fuertes donde apoya un argumento que no podría contarse de mejor forma. Un blanco y negro que nos impacta y nos remueve la conciencia, los recuerdos y, por qué no, el alma.

Un único tomo, muy recomendable, encuadrado dentro del estilo Nouvelle Manga, editado en nuestro país por Ponent Mon, y que esperemos que llegue a adornar vuestras estanterías. A nosotros nos ha encantado, y pensamos releerlo hasta conseguir aprenderlo de memoria.



Los gatetes se han ido a leer a la biblioteca porque no les dejan comprar este maravilloso ejemplar.



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